La Virgen María se apareció unas quince veces durante 1876 a Estelle Faguette en Pellevoisin, en la región francesa de Indra. El 8 de Diciembre de ese año, la Santísima Virgen María llevando un escapulario con la efigie del Sagrado Corazón le dijo: “… Nada me complacerá más que ver este escapulario en cada uno de mis hijos, a fin de reparar los ultrajes sufridos por el Santísimo Sacramento”, "...Por mi intermedio, Él tocará los corazones más endurecidos". El mensaje de la Santísima Virgen se difundió por todo el mundo y muchas personas recibieron el escapulario del Sagrado Corazón, reconocido por León XIII en 1904.